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lunes, 9 de septiembre de 2019

¿Qué extraño de Puerto Ordaz?


El parque La Llovizna es un verdadero espectáculo natural 
En esta oportunidad en Crónicas de George les daré a conocer qué extraño de mi ciudad natal, Puerto Ordaz. Las siguientes líneas fueron escritas originalmente para el Diario Primicia, pero las edité para compartirlas con ustedes.


No diré que me rasgo las vestiduras y me paro todos los días llorando por mi ciudad, porque mi núcleo principal: padre, madre, hermana y sobrina están acá conmigo. Tengo un buen empleo y vivimos, de cierta forma, cómodos.

Guayanés en Lima
Lima es conocida o denominada como "Lima La Gris" y es así. Durante seis meses (otoño-invierno) el cielo es de ese color, hace frío y hay una llovizna eterna... Una de las cosas que extraño de Puerto Ordaz es su cielo azul y esos "palos de agua torrenciales" que caen en ciertos meses del año.

En esta capital sureña la vida es bastante agitada.  Según el censo más reciente, conviven más de 10 millones de personas, nada qué ver con Ciudad Guayana que, si bien tiene menos habitantes, en otros tiempos fue muy cosmopolita y receptiva con los emigrantes.

Perú es un país sobreviviente al terrorismo, quizá por ello su gente es poco receptiva con los inmigrantes. Otro factor que se le atribuye a este comportamiento es que hace años vinieron los colombianos a robar y vender drogas (no todos), pero quedó sentado el precedente y algunos venezolanos hemos pagado por ello.

De vez en cuando me gustaba ir a La Llovizna, sentarme frente a esa magistral caída de agua, me llenaba de energía, te “reiniciaba” y ponía en órbita.

Los días que hace mucho frío, es cuando se extraña el sol y el “calor guayanés”, aunque sea un poco y por ciertas horas, porque el calor en exceso tampoco es que me guste mucho. 

Dios bendiga la comida peruana
Perú es un país con una gastronomía bastante amplia. Hay para todos los gustos. Como buen gordito que AMA comer, he disfrutado de muchos platillos deliciosos: ceviche, lomo saltado, chicharrón de pollo, papa a la huancaína, entre muchos otros.

Gracias a Dios acá se consigue harina muy fácil, porque extrañar la arepa no es fácil. Igual siempre el pasado se hace presente a través de los recuerdos. Más de un domingo me han dado ganas de tomar sopa del mercado de la UD 145, mi papá siempre nos llevaba los fines de semana y pedía lo mismo "sopa de mondongo con papelón con limón", eso también lo extraño mucho de mi Guayana.

Son muchas cosas las que se añoran: las reuniones familiares, ver a los conocidos en el Orinokia y encontrarse con amigos de la infancia, colegio, universidad. Sentarse a comer tequeños, mientras se rememoran los buenos recuerdos… 

En fin, aunque Lima es una ciudad que nos ha brindado abrigo y dado oportunidades para crecer profesionalmente, no se olvida Guayana esa ciudad en la que viví casi toda mi vida y a la que espero volver más temprano que tarde para aportar mi granito de arena para que vuelva a ser la gran ciudad que un día fue, a través de mi trabajo como comunicador social y toda la experiencia que he adquirido en el mundo digital.

Hasta una próxima oportunidad
Jorge Osorio Birott
Twitter: mr.jjob 
Instagram: mr.jjob

jueves, 16 de mayo de 2019

Mi primer año (laboral) en Perú

Un año laboral bien movido
El 6 de marzo cumplí mi primer año en tierras incas. ¿Me vine para acá con la intención de quedarme? Para nada, simplemente vine por tres meses –la idea era irme para Chile o Argentina- y las cosas “se fueron dando” para estar acá.

Sí, quizá es la historia del 90% de los venezolanos que estamos en Perú, es la realidad. No empezaré diciendo que en este país te reciben con bombos y platillos, pero sí me corresponde ser agradecido porque me ha ido bien.

¿Por qué me quedé? Para empezar, nunca me ha faltado trabajo, desde que llegué, mi primera oportunidad laboral fue en una revista como “Director editorial”, una gran  responsabilidad, un proyecto que se hizo con tanto cariño, mas no vio la luz de día porque no había dinero suficiente.
Esa oportunidad me la consiguió mi hermana Lilian que llegó un mes antes y ya me había “coordinado” un trabajo. Ya juntos ¿Qué más podíamos pedir? A trabajar, probar delicias peruanas y a echar para adelante.

Gracias a Dios, soy un ser intuitivo. Al ver que la revista no tenía mucha vida, empecé a postular en cuanto anuncio veía por ahí y me llamaron de una agencia de publicidad. Dejé de trabajar un viernes y ya el martes estaba empezando un nuevo reto.

La agencia
En la agencia conocí profesionales y creativos que con el tiempo se convirtieron en mis amigos, Carlos –Lucho- García y Liliana Petraglia. Con Lili, es de esas compañeras que haces click desde un primer momento. Trabajábamos en dupla –yo hacía las estrategias y ella las diseñaba- y de verdad que ha sido una maravilla, tanto que seguimos (los tres) trabajando en proyectos personales.

En la agencia se empezó a facturar menos –ouch- en eso se anunció un recorte de personal y yo fui uno de los que les dijeron “sashey away” (gracias por sus servicios). No me lo veía venir (acá sí me falló la intuición) y empecé a buscar trabajo como loco.

En vista que no llegaba ninguna oferta relacionada al área, nuevamente mi hermana fue mi salvavidas y me consiguió un chance en Bitel (una empresa telefónica). Estuve como tres meses allí ofreciendo planes y diciéndole a quien podía que “soy periodista y community manager”, uno no sabe quién podría ser el enlace a algún empleo.

Una de esas tardes, haciendo scroll en redes sociales, di con la oferta de una empresa que necesitaba “Community manager”, envié mi CV y enseguida me llamaron. Cuando llegué a la entrevista todo fluyó chévere hasta que pregunté “¿Qué tengo que hacer exactamente?” y me respondieron “Bueno es un mes de prueba y tienes que hacer de todo, después se dirá exactamente qué”. Eso me generó demasiado ruido, pero como necesitaba el empleo, minimicé el miedo y me arriesgué.

Resulta que cuando empecé a trabajar, eso no tenía mucho sentido. Yo estaba como pajarito en grama –viendo para los lados- pregunté por las claves de redes sociales y nadie sabía. En vista que “no tenía nada qué hacer”, la que estaba a mi lado (que fue la que me entrevistó), me mandó a pasarle unos números de las oficinas de la empresa, al celular, lo único que me pregunté en ese momento fue ¿Para eso me aprendí todas las teorías de la comunicación?

Eso quedó pequeño cuando la GRAN SORPRESA fue que en esa empresa hacen formación TODAS las mañanas, cual colegio. Había que estar 15 minutos antes de la hora oficial de entrada y dar los buenos días, al tercer día saltó mi olvidada intuición “acá no vas a durar mucho”.

Así fue entré en noviembre y trabajé hasta mediados de enero porque me llegó una oportunidad que tanto estaba esperando. 

"La calma"
Una empresa española estaba en la búsqueda de redactores SEO, envié mi CV, me llamaron y es donde estoy laborando actualmente. Todos los días le doy gracias a Dios por esta oportunidad.

Considero que para que uno eche raíces en un lugar, tiene que hacer un grupo de amigos sólidos, un buen empleo y en fin sentir estabilidad. Poco a poco he sentido eso, primero porque Dios me ha puesto buenas personas en el camino, mis padres están acá y además del apoyo incondicional de ellos, cuento con mi hermana, eso ha sido clave para mantenerme en estas tierras.

¿Qué he comido? ¿Qué he probado? ¿Qué me gusta? ¿Más anécdotas? En la próxima entrada les cuento cómo va todo.

Hasta una próxima oportunidad

jueves, 22 de marzo de 2018

Diccionario dominicano-venezolano

KLK Venezuela, dime a ver, qué llevas ahí (Inserte rapidez en el lenguaje)

No recuerdo muy bien si fue la primera frase que escuché cuando llegué a República Dominicana, pero sí fue algo constante los primeros días. Una de las cosas que más cuesta, cuando emigras, es entender el lenguaje del sitio al que llegas. Quizá lo ves como "normal" cuando es en otro idioma, pero tu expresión puede ser "WTF" cuando es en tu propio idioma y no entiendes nada de lo que dice tu interlocutor.
Mi hermana y yo hicimos grandes esfuerzos de entender lo que nos decían en República Dominicana. Cuando veíamos algo de confianza, hasta les decíamos a las personas "No entendí nada de lo que dijiste". Poco a poco, fuimos traduciendo la particular jerga dominicana. Aunado a eso, un periódico local, El Día, hizo una publicación de un pequeño diccionario con algunos términos que les detallo en el siguiente post.
Sí, aunque nosotros que somos foráneos nos costó entender el idioma, muchas personas acá están sorprendidas con el uso del lenguaje que hacen los jóvenes y que ha permeado a otros estratos. "Pobre Andrés Bello" diría mi madre.
En fin, además de la publicación de El Día, les traigo un pequeño diccionario Dominicano/Venezolano.

Ahorita: en este instante.
Ahora: más tarde.
Amotinao: en rebeldía.
Desacatao: dispuesto a lo que sea/acabadera de trapos.
Te solté en banda: te dejo hacer lo que quieras, te dejé.
Dame banda: "no me ladilles más".
Tumba eso: ya no se hará lo que se había acordado.
Te pasaste de contento: tu actitud fue exagerada.
No 'toy en ti: no me gustas.
Toy' quitao': fuera de acción (más que todo, usado por delincuentes).
Ponte cloro: diga la verdad, sea claro.
Tola: pistola.
Full de to': no hace falta nada.
Tato: Está bien.
Guaremate: que hace mandado/recibe órdenes.
Te guayate: fracasaste.
Sopolto: estoy de acuerdo.
Allá/Vi: para llamar a alguien.
Llégale: Hazlo.
¡Qué quille!: Estoy arrecho/estoy molesto.
Estoy 'rrecho: quiero tener sexo/tirar.
Cotorra: palabras empleadas para enamorar a alguien.
Mónatame: dime.
Y tú?: Qué es de tu vida.
Anda: lamento como "pobrecito".
Emperrao: enamorado (en Venezuela usamos el mismo término).
¡Tremenda máquina!: auto o mujer que están muy bien.
Suéltame: déjame en paz, no me ataques más.
Frecosa: cerveza fría.
Freco (a): pasao'.
Te pasaste de maquillaje: te excediste.
Me comí los libros: estudié mucho.
Qué ápero (aspero): que está muy bien o qué arrecho.
Te subí los vidrios: no te escucho más.
Lígatelo: consigue algo.
A lo callao: en silencio.
El juidero: correr cuando pasa algo.
Tú sí eres bultero: mentiroso.
Bulto: cuento/mentira.
Me "sacate los pies": le sacó el culo.
Manso: tranquilo, bien.
Ella 'ta como 'e: mujer que tiene tremendo cuerpo. Es una variante de ¡Tremenda máquina!.
Haga su diligencia: resuelva sus problemas.
Él 'ta frío conmigo: se está portando bien.
Estamos calientes: estamos bravos/molestos.
Jociando: hacer lo que sea para conseguir dinero.
Manín: hermano.

Este artículo estuvo mucho tiempo guardado como borrador. No sé realmente por qué no lo había publicado. De algo servirá a quienes quedan allá y a los pocos que puedan pasar. Ahora vivo en otras latitudes y pronto vendrán nuevos post a este blog. Recuerda compartir esta entrada en tus redes sociales.
PD: Esta fue la última foto que tomé en el aeropuerto, antes de regresar a Venezuela, en diciembre.

Hasta una próxima oportunidad
Jorge Osorio Birott

jueves, 6 de julio de 2017

Mi experiencia de vivir en Dominicana

En la Zona Colonial puedes hacer un viaje al pasado

En el post anterior había prometido escribir con mayor frecuencia, en este no lo haré. Muchas personas constantemente me preguntan ¿Cómo es vivir en República Dominicana? Tal como lo dije dos entradas antes que esta, “es parecido a vivir en Venezuela” y aunque no tengo otra lista de “curiosidades” sí les vengo con el cuento de cómo me ha ido… Después de todo, es mi blog, mi desahogo.

¿En qué se parecen República Dominicana a Venezuela?
Pues para empezar, somos países caribeños, estamos a solo hora y media de distancia… ¿Tendría que haber mucha diferencia? Pues, creo que no. Aunque si dentro de un mismo país hay diferencias, -gochos, maracuchos, orientales, guayaneses-; de un país a otro, mucho más.

En general acá suelen ser amables, confían mucho en el talento venezolano y eso se aprecia, sobre todo, cuando en la actualidad se leen tantos casos de países que no quieren o no apoyan a los venezolanos ¿Escuché Panamá?

La gente no duda en tenderte la mano. Si necesitas ayuda, normalmente te la darán. Eso sí, hay muchos dominicanos que ya no confían tanto en los venezolanos, debido a ciertas malas costumbres que hemos exportado, eso no es raro tampoco.

Muchos dominicanos “no quieren ver ni en pintura” a los venezolanos. Algunos dicen que somos: divos, arrogantes y creídos, en contraste hay otros que nos definen como “lindos, educados y muy inteligentes”.

La gastronomía tiene ciertos matices de similitud, al final de cuentas, fuimos conquistados por la misma gente.

¿Qué extraño de Venezuela?
Además de mi familia, acá no da chance de estar extrañando nada, porque se debe trabajar bastante. Hay Harina Pan y la puedes comprar sin problemas (no te la tienen que estar enviando ni esperando que llegue un familiar con el souvenir), algunos han montado negocios propios y hacen queso, otros venden cachapas, empanadas, etc.

Lo mejor de todo es que la playa está cerca de la capital, a solo 40 minutos está Boca Chica, aunque si puedes rodar un poco más, llegas a Juan Dolio y la pasas fenomenal. Este aspecto es muy importante para las personas que nos encanta la playa, pero que en Venezuela vivía lejos de ella. (Vivía en Puerto Ordaz y eran 4 horas a Puerto La Cruz, por carretera).

En cuanto a lo laboral, sí se puede trabajar “sin papeles”, aunque lo mejor es que se vengan con todo listo desde Venezuela. Corrí con suerte que desde que llegué, me contrataron en una agencia de publicidad y acá sigo –gracias a Dios-.

¿El sueldo alcanza? Sí, puedes cubrir tus necesidades básicas –comida, entretenimiento, hogar, transporte-, pero debes organizarte para que te rinda más. Nunca está demás un segundo empleo.

Por un tiempo estuve trabajando, además de la agencia, en un restaurante como ayudante de cocina. Me divertí muchísimo, pero también terminaba cansado. Durante dos meses no tuve ni un solo día libre, pero eso forma parte de lo que es “estar afuera”, además, me ayudó a reunir un dinerito extra que nunca está demás.

Pero, en general, siempre se extraña tu gente, tus calles, donde creciste… Se sufre mucho al ver la situación en las redes sociales. Siempre hablas con los panas que tienes en otras partes y se llega a una conclusión “ojalá que todo termine pronto, para poder volver”.

Hasta una próxima oportunidad.
Jorge Osorio Birott

PD: También he escuchado gente que le ha ido muy mal y que se han regresado. Otros que han reunido dinero y se han ido a otros países. ¿Si recomiendo venir para acá y probar qué tal? Todo dependerá de tu formación académica, valores y los recursos con los que cuentas para alcanzarlos. Acá hay gente que le ha ido muy bien y poco a poco están ocupando espacios realmente importantes.